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domingo 22 de abril del 2018
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FELIPE QUIEN QUIERE LA PAZ, NO TRAFICA CON ARMAS

Ayer llegaba a España el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, de visita oficial de dos días, en la que se verá con el presidente del Gobierno, M.RAJOY en la Moncloa

El príncipe saudí se aloja en el Palacio del Pardo, una muestra de la deferencia que Gobierno de M.Rajoy y Casa Real quieren tener con su invitado, aunque no se trata de una visita de Estado. El séquito que acompaña al heredero de Arabia Saudí asciende a 400 personas. Los monarcas españoles ofrecerán un almuerzo en su honor en el Palacio Real. Resulta que Arabia Saudí dirige desde hace años una guerra que escapa a la atención del mundo. Con el pretexto de sofocar la rebelión de los hutíes en Yemen y de apoyar al presidente de su elección, la casa real saudí orquestó una campaña de bombardeos aéreos, con la ayuda de una amplia coalición árabe, que lleva camino de destruir el país al mismo tiempo que permite a Al Qaeda ir conquistando territorio. Los yihadistas no han sido atacados ni una sola vez en su feudo, donde precisamente los saudíes tienen un viejo proyecto petrolero y de donde es originaria la familia de Osama bin Laden. Yemen lleva varios años sufriendo ataques de Arabia Saudi, un régimen que está masacrando desde hace años a una población indefensa, pobre y hambrienta. Es la historia de invasión de un país muy rico a otro por poseer petróleo en abundancia y que desea conquistar un pueblo de la forma más sangrienta y cruel que un ser humano puede hacer y cuyo proveedor de armas es la España de M.Rajoy y con la ayuda de los Borbones. El colmo del insulto es que el dignatario saudí sea invitado por nuestro gobierno y agasajado por la corona para que nos compre cinco corbetas de combate y que el argumento para justificar la atrocidad de la que somos cómplices sea crear empleo. Si Navantia fuera una empresa competitiva, intentaría conseguir contratos y construir naves de recreo y cruceros como hacen Suecia, Italia o Irlanda. Arabia Saudí, el país dónde los ricos ponen carrocerías de oro a sus coches de lujo, son mecenas de los clubs más prestigiosos de fútbol y dónde puedes esquiar en un desierto a 50 grados, Ser homosexual es delito y lleva pena de muerte, las mujeres no pueden ver la luz de sol y ni siquiera conducir y a los trabajadores no se les contempla ningún derecho, ni siquiera el accidente laboral. Ya tenemos un vergonzoso historial de la etapa de José María Aznar de participación en la venta de armas a Libia, tras caer el Coronel M. Gaddafi fuimos señalados para vergüenza internacional por las brutalidades cometidas, en parte gracias a la venta de nuestro armamento. En España no hay inversión para I+D suficiente, ni para educar a la ciudadanía, ni para una sanidad y educación de calidad, pero somos buenísimos fabricando herramientas de matar, destruir y aniquilar. Esperemos que el destino nos perdone y no tengamos que pagar viéndonos castigados por nuestras propias armas a manos de los que hoy dicen ser nuestros amigos.